Wiktoria Skokowska

Profesora de Hatha y Vinyasa en el Puerto de la Cruz.

Wiktoria en la shala del Puerto de la Cruz.

Soy Wiktoria, profesora de yoga y actualmente al frente de Tushala Yoga Studio en Tenerife

Comencé a enseñar en 2019, cuando todavía trabajaba como instructora de fitness. Muy pronto el yoga empezó a transformar mi manera de vivir. Una de sus primeras lecciones fue enseñarme a mover el cuerpo desde el cuidado y no desde la exigencia.

Con el tiempo empecé a profundizar en sus enseñanzas y en 2020 completé mi primera formación de 200 horas con YogaRenew. Durante la pandemia continué desarrollando mi práctica personal y, poco a poco, el yoga dejó de ser solo una actividad para convertirse en una filosofía de vida: una forma de vivir con más presencia, más conciencia y una relación más amable conmigo misma. Desde ahí también descubrí que el yoga transforma la manera en la que nos relacionamos con los demás, ayudándonos a vivir con más escucha, empatía y conexión.

A lo largo de estos años me he mudado varias veces y, en cada lugar donde he vivido, he buscado seguir practicando y compartiendo yoga. He impartido clases y talleres tanto en Polonia como en España hasta llegar a Tenerife y asumir la responsabilidad de continuar el proyecto de Tushala.

En 2024 viajé a India para acercarme a las raíces de esta tradición y completé mi formación avanzada de 300 horas con Himalayan Yoga Association. Desde entonces continúo estudiando y aprendiendo con profesores que inspiran mi camino, entre ellos David Cabezas (Rocket Yoga), Parveen Nair (Embodied Yoga) y profesoras referentes en Polonia como Małgorzata Kobus y Magda Gebert, profundizando especialmente en anatomía aplicada y movimiento especializado, incluyendo el trabajo con extensiones de columna y otras familias de posturas.

Vengo del mundo de la danza y fue la fluidez de Vinyasa y la creatividad de sus secuencias lo que primero me enamoró del yoga. Pero con el tiempo aprendí a valorar lo que aporta cada estilo: la estabilidad del Hatha, la repetición del Ashtanga, la energía del Rocket, la quietud del Yin, el carácter terapéutico del Yoga Restaurativo y el trabajo profundo de la respiración, la concentración y la meditación.

Hoy dedico mi vida a este camino y a compartirlo con otros, sabiendo que cada persona puede encontrar algo diferente y valioso dentro de esta práctica.

Porque el yoga no necesita ser perfecto. Solo necesita ser verdadero.